Una de las obras más representativas de la arquitectura renacentista de la alta Extremadura, y que no dejamos pasar en nuestro Free Tour Cáceres Fundamental, es el Palacio de Toledo-Moctezuma. Este data de los siglos XIV al XV, pero las obras más importantes fueron promovidas durante los siglos XVI al XVII por un nieto de una princesa azteca, Isabel de Moctezuma. Esta estaba casada con un capitán cacereño, Juan Cano Saavedra, el cual había viajado a América, donde se unió a las filas de Hernán Cortés. El edificio alberga hoy en día la sede del Archivo Histórico Provincial.

La edificación del inmueble pasó por diferentes momentos, comenzando en la edad media, cuando la rama de los Toledo que descendía de los Condes de Oropesa se instaló en la ciudad de Cáceres. Aunque se llevó a cabo una gran renovación en el palacio entre los siglos XVI y XVII, este aún mantiene un aspecto militarizado. Sobre la puerta se sitúa un escudo enmarcado por un alfiz medieval. La torre es cuadrangular y sobre la misma se levantó un tiempo después un nuevo remate de ladrillo coronado por una bóveda hemiesférica, y en el que se encuentra un escudo parlante en una esquina que imita al de los Pizarro en el palacio de la Conquista en Trujillo, pero a escala menor. Estos cambios en la torre formaron parte de una más amplia y ambiciosa reforma realizada en los tiempos de Juan Álvarez de Toledo, nieto de Isabel de Moctezuma, y de Doña Mariana de Carvajal y Toledo. Durante este proceso de reforma, además de la ampliación de la torre medieval, se añadió una nueva planta superior, y se ubicó una cornisa de pirámides con bolas alrededor de los tejados. Los salones principales del palacio se encuentran decorados con pinturas al fresco, las cuales representan a emperadores romanos, junto con bustos de reyes mejicanos y paisajes de distintas ciudades europeas.

Entre los siglos XV y XVI numerosos cacereños cruzaron el océano Atlántico con destino al recién descubierto nuevo mundo. Entre ellos se encontraban muchos soldados, religiosos y criados. Fueron pocos los que regresaron a su ciudad natal, pero aquellos que lo hicieron trajeron consigo riquezas, y edificaron ricos palacios y casas solariegas. Enriquecieron la ciudad y contribuyeron decisivamente a la consolidación de la fisonomía que hoy tenemos. Sus escudos de armas se encuentran presentes en todas las calles del casco histórico de Cáceres. Estos blasones, ubicados en los muros de estas casas señoriales, son vestigios del pasado glorioso de la ciudad, y de las familias que en ella habitaron durante su época dorada.