Según las fuentes que se conservan, esta familia era originaria de Galicia, siendo Rodrigo Álvarez de Aldana quien, después de llegar a Cáceres en 1339, adquirió la casa cuando se casó con Inés de Fernández de la Cámara Sotomayor.

Su fachada principal es ahora testimonio vivo de las distintas reformas que han ido sucediéndose en esta vivienda. En ella se puede observar una portada de arco apuntado tapiada. También se puede ver en ella el escudo de los Aldana, que está tallado en mármol blanco, y que se compone de cinco flores de Lis. También destaca de la fachada una ventana con enrejado diagonal y una ventana geminada de estilo gótico, que hoy permanece tapiada.

Existe una conocida leyenda vinculada con el linaje de esta casa, y en ella se dice que el Conde de Aldana solicitó viajar a Santiago de Compostela, ya que se encontraba enfermo. El transporte de el conde se realizó por ello en parihuelas y, estando en la iglesia en medio de la multitud esperando la bendición, un joven se subió en ellas para poder divisar lo que sucedía en el interior de la Catedral. Cuando escuchó las protestas del conde, el joven respondió con tono de superioridad. Pronto el conde supo que aquel joven era en realidad el sobrino del Rey de Francia. Tras obtener el permiso del Rey, viajó el conde a Francia para desafiar al joven. Durante el duelo, el conde logró derribar a su adversario. Al ver el Rey de Francia que su sobrino estaba a punto de morir, pidió a Aldana que le perdonara la vida, ofreciéndose a darle cualquier cosa que le pidiera. Aldana pidió que le fueran otorgadas 5 de las 8 flores de lis que aparecían en el escudo francés. De mala gana, el Rey concedió el deseo al conde. Cuenta la leyenda que, debido a las palabras que pronunció el monarca, “cetter fleur es mal donnée”, lo que significa que esta flor está maldita, Aldana cambió su apellido por el de Maldonado ya que, al no entender nada de francés, creyó que también le regalaba el nombre Maldonado.