Unos de los monumentos que intentamos explicar en nuestras visitas guiadas gratis es este Convento de San Pablo. Sus orígenes se remontan hasta el año 1469, en el cual Juan González de San Pablo fundó un beaterio que contaba con una pequeña ermita. Posteriormente, en 1492, Juana de Dios lo estableció ya como convento. Algún tiempo después, las beatas solicitaron ser religiosas de clausura, para poder dedicarse en exclusiva al servicio de Dios, y poseer para ello una iglesia y un cementerio dentro del recinto. Todo ello les fue concedido. El complejo está compuesto de una iglesia y de las dependencias conventuales. En su construcción se utilizaron tanto la piedra sillar como la mampostería. En su fachada destaca la portada gótica arquivoltada, con alfiz, y un campanario con espadaña de sillería, rematada por una cruz de piedra y en la cual se observa 2 arcos de medio punto, que quedan rematados por un frontón. En 1836 se establecieron en el edificio las monjas de la Concepción y, posteriormente, en 1852, las del Convento de San Pedro. Actualmente lo ocupa la comunidad de clausura de las monjas Franciscanas de Santa Clara, las cuales elaboran dulces típicos de la región.

En el interior de su iglesia tenemos una nave que está dividida en dos tramos, estando ambos cubiertos por bóveda de cañón, en las que se pueden observar lunetos. Su retablo es barroco, y se hizo en 1733 por el arquitecto salmantino Luis González, siendo uno de los elementos más representativos de la iglesia. Este retablo cuenta con tres calles y tiene influencia del estilo “Churriguera”. Tiene abundante decoración barroca, con algunos elementos como columnas, elementos vegetales y querubines, los cuales lo muestran como abundantemente decorado. Asimismo, cuenta con variedad de esculturas de madera policromada. En la calle central se puede observar la Virgen del Carmen, realizada en el siglo XVIII; en el lado del evangelio, San Francisco de Asís y San Pedro; y en la parte de la epístola, esculturas de Santa Clara y de San Pablo, ambas realizadas en el siglo XVII. Remata el conjunto un altorrelieve dedicado a la caída de San Pablo. En la capilla del lateral de la epístola se encuentra otro retablo, obra del barroco clasicista, proveniente de la segunda mitad del siglo XVII. En él se entremezclan algunos elementos arquitectónicos con pinturas sobre tabla u esculturas en madera policromada, dedicadas a diversos santos. En uno de los muros laterales de la capilla de los Aldana, llama la atención el enterramiento de Álvaro de Aldana, que es obra de 1493. El claustro de las dependencias conventuales tiene dimensiones reducidas y cuenta con planta rectangular. Se distribuye en dos niveles. En el nivel inferior, se pueden ver arcos carpaneles, y en el nivel superior hay arcos de medio punto rebajado. Las columnas que se utilizan para sustentación de estos arcos están hechas de granito y no tienen decoración, por lo que su valor estético viene de su austeridad y simplicidad.