Uno de las grandes casas de Cáceres, pero que no nos da tiempo normalmente a incluir en nuestro Free Tour es la Casa del Sol o de los Solís. Esta casa seguramente sea uno de los ejemplos más interesantes de los edificios de carácter militar edificados a finales del siglo XV en Cáceres, y que durante el renacimiento fueron adaptadas como residencias urbanas o palacios. En su simétrica fachada se pueden observar elementos medievales como el alfiz, mezclados con otros renacentistas, como el escudo, junto con un sol antropomorfo que está bajo un yelmo. Ubicada en la parte superior del frontal del edificio destaca una garita o torrecilla que nos recuerda el que fuera carácter militar de la casa. En el año 1549 se realizaron reformas importantes. En una reforma exterior, llevada a cabo por el maestro de cantería Pedro Gómez, se cambió la portada original. Otra de las modificaciones se realizó dentro de la casa, levantándose un patio regular y una escalera en forma de zancas voladas de estilo renacentistas, con columnas clásicas, capiteles itálicos, balaustres y forjados de madera. El propietario en aquellos tiempos era el maestre de la Orden de Alcántara Don Gómez de Solís, que tenía importantes relaciones con linajes de nobleza castellana.

La fachada de la casa nos recuerda una leyenda de cómo se fundó esta rama nobiliaria. Estando los Reyes Católicos en 1490 asediando Granada, el campamento cristiano tuvo un incendio. Posteriormente, se decidió levantar de nuevo el campamento, pero esta vez utilizando piedra como material constructivo. Pero para ello era necesario el dinero que habían de librar forzosamente las Cortes Generales, que estaban entonces reunidas en Tordesillas. De esta forma, la reina Isabel emprendió un rápido viaje a través de la Vía de la Plata para tratar de llegar a ellas antes de su disolución.

Al llegar a Cáceres, viendo que era imposible llegar a tiempo a Tordesillas con su séquito, trató de buscar en la ciudad a un caballero que fuera en su nombre a las Cortes para pedir el dinero. La reina le dijo entonces: “Si con el sol is, y con sol volvéis, noble seréis”. El caballero consiguió ir hasta Tordesillas y volver antes de que se pusiera el sol con su misión cumplida, y por ello la reina, para cumplir con su parte del trato, le nombró maestre de la Orden de Alcántara, dándole el apellido de Solís y el escudo con el sol, haciéndole grande de España, tal y como da fe el yelmo que corona su escudo.