Un postigo se define como una entrada al recinto amurallado de carácter secundario. Es posible que este postigo fuera el único acceso del frente occidental de la muralla durante la época musulmana, ya que la puerta romana que debió existir en algún punto del Foro de los Balbos pudo ser tapiada por entonces.

Este postigo fue en un principio un pequeño acceso fácil de defender, pero durante el siglo XVIII se convirtió en una puerta más ancha, que comprendía tres tramos de bóveda de ladrillo. Aún hoy en día, se puede ver un arco rebajado que está coronado por una hornacina en forma de concha que contiene la imagen de Santa Ana.

El postigo tenía una torre albarrana que le servía de protección ante posibles agresiones externas. Esta torre se encuentra hoy en día embutida entre las viviendas de alrededor y solamente es visible su parte superior. El postigo y la torre se unían por un espigón, que fue aprovechado por los vecinos para incorporarlo a una de las viviendas.